No entienden los sacrificios de Semana Santa para seguir cerrados después a la espera de un aumento de casos: «¿Las medidas aplicadas fueron las correctas, sí o no?» Lo de salvar la temporada, ya no cuela. Con una de las incidencias de coronavirus más bajas de España, apenas 60 casos por 100.000 habitantes, sólo por encima de la Comunidad Valenciana, el Gobierno balear de la socialista Francina Armengol ha decidido mantener, al menos dos semanas más, las restricciones a bares y restaurantes más exigentes del territorio nacional.

Las islas contaban con un semáforo de cinco niveles de riesgo, cada uno con su laberinto de medidas, porcentajes y número miembros por reunión, que ahora no sirve para nada. O sirve para todos menos para la restauración, ante el miedo a una subida de casos tras la Semana Santa. «El miedo no es un criterio científico», denuncia la presidenta de los pequeños restauradores de Ibiza, Verónica Juan. Ibiza y Mallorca, en nivel 2, son las islas más afectadas. De acuerdo con este nivel podían abrir el interior de los bares, con hasta seis personas por mesa, y dar cenas. Pero lo cierto es que sólo se permiten las terrazas al 50%, y deben cerrar a las cinco de la tarde. Para la Confederación de Empresarios de Baleares (CAEB), «muchos de verán abocados a cerrar para siempre».

El portavoz de la Asociación de Bares y Restaurantes de Ibiza (ABRE), Juan Olmo, lo ve «vergonzoso», y acusó al Gobierno balear de «estrangular» a las pymes y empresas familiares. Pero la consellera de Presidencia, Función Pública e Igualdad, Mercedes Garrido, insiste en que «a mayor apertura de la restauración, mayor nivel de contagios». Baleares permite, sin embargo, reuniones privadas en domicilios de hasta dos núcleos de convivencia, e incluso clases de hasta diez personas en los los gimnasios. «El criterio cuál es. ¿Se está así de mal para unas cosas, pero no para otras?», denuncia la empresaria Verónica Juan.

Y responde Olmo, de ABRE: «Han dejado claro que no cuenta la incidencia de contagios a la hora de desescalar, no son medidas sanitarias ni para salvar vidas, el Gobierno balear está decidiendo quién gana dinero y quién lo pierde». Los empresarios de hostelería van un poco más allá y acusan al Gobierno balear y a los hoteleros de tratar de cargarse la oferta complementaria. Se trata de un viejo de debate en las islas, en el que la restauración denunciaba que el ‘todo incluido’ hacía que los turistas apenas abandonaran los hoteles.

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