Pese a tener un coste parecido a los productos al uso, las hipotecas autopromotor se entregan a plazos y bajo condiciones de solvencia más estrictas

Vivir en una casa en propiedad, independiente y, posiblemente, lejos del ajetreo de la ciudad. Este deseo, el de dejar atrás el contacto con las multitudes que habitan en grandes urbes, se ha hecho más fuerte desde el inicio de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de covid. No obstante, si en lugar de adquirir una vivienda antigua se prefiere construir una nueva, en muchos casos los ahorros no alcanzan para el terreno y la edificación. Por ello, existe una clase peculiar de préstamos cuya garantía no es una vivienda ya construida, como en las hipotecas al uso, sino una casa de la que solo existe el proyecto. Es la llamada hipoteca autopromotor, un producto de nicho cuya tendencia, sin embargo, está al alza, según los expertos.

“La demanda de hipotecas autopromotor es mucho más baja que la de un préstamo hipotecario convencional”, señala el director de Hipotecas de iAhorro, Simone Colombelli. Estas suponen solo una mínima parte de las hipotecas contratadas a través de este comparador bancario. No obstante, para la secretaria del Consejo General de los agentes de la propiedad inmobiliaria (Coapi), Lola Alcover, “en el último año se ha podido apreciar un incremento en su demanda, sin duda muy vinculado al aumento de interés en las viviendas unifamiliares que la actual crisis sanitaria, con todo lo que ha llevado aparejado, ha supuesto”.

Pero, ¿cuáles son los requisitos para pedir una hipoteca autopromotor? Más allá de ostentar la solvencia económica que exige el banco para conceder un préstamo, el usuario debe ser el propietario del terreno en el que planea construir su vivienda y este debe estar inscrito en el Registro de la Propiedad. “El terreno tiene que cumplir también con toda la normativa urbanística que sea aplicable en cada caso concreto y contar con la licencia de obras, tramitada ante el ayuntamiento”, explica Alcover. Y se tendrá que aportar un proyecto de ejecución de la obra realizado por un técnico competente y con el visado colegial, así como un presupuesto.

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